jueves, 18 de noviembre de 2010

El Viagra a nivel cardiaco

El sildenafilo (Viagra) ralentiza y revierte el daño cardiaco en un modelo animal de distrofia muscular de Duchenne, según los resultados de un estudio que se publica en The New England Journal of Medicine. Los autores, entre lo que se encuentran Candace M. Adamo, Joseph A. Bravo y Stanley C. Froehner, de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, se basan en que la distrofina, causante de la enfermedad, ayuda a mantener los niveles adecuados de GMP cíclico en diferentes tejidos.
Sildenafilo bloquea una enzima que elimina la GMP, por lo que los autores han probado su capacidad en un modelo animal de distrofia muscular. En un corto periodo de tiempo, la terapia no sólo ralentizó la aparición de las disfunciones cardiacas, sino que también restauró la función en la cámara ventricular izquierda. El fármaco mantiene la relajación muscular de la citada cámara y mejora la capacidad del ventrículo izquierdo en los animales.
Además, los autores destacan que esta terapia no afecta a la función cardiaca de animales sin distrofia muscular. Pese a que hasta el momento el mecanismo de acción del sildenafilo sobre el músculo cardiaco no ha podido ser desentrañado, este hallazgo sugiere que el fármaco podría ser una alternativa en pacientes afectados de enfermedad de Duchenne.
(PNAS 2010; DOI: 10. 1073/pnas.1013077107).
Nota: recordemos que el Sildenafilo es un medicamento utilizado para la disfunción erectil, básicamente en el adulto pero mal utilizado en poblaciones juveniles.

domingo, 31 de octubre de 2010

Nuevas vacunas para Malaria, TB y SIDA?

El siglo XX ha sido el de los antibióticos; éste será el de las vacunas. Ciro de Quadros, vicepresidente ejecutivo del Instituto de Vacunas Albert B. Sabin, en Washington, ha recibido el Premio Carlos IV de la Real Academia Nacional de Medicina, y ha comentado a Diario Médico que en los últimos 25 años el gran avance en las vacunas en todos los países ha sido la incorporación de las nuevas inmunizaciones, "con la gran diferencia de que en los países occidentales ha sido casi inmediata, mientras que en subdesarrollados se está tardando en incorporar".
Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es que esa diferencia se está agravando, puesto que las nuevas vacunas son cada vez más caras. "Hay una brecha en la equidad".
Entre las nuevas vacunas están las próximas, que para De Quadros son la de la malaria, la de la tuberculosis y la del sida; "lo que les falta es que avance la tecnología. Estamos en buen camino, pero son microorganismos muy complicados. Tanto con la tuberculosis como con el sida se trata de agentes causantes inteligentes que atacan directamente al sistema inmunitario".
Aunque las cuestiones tecnológicas son las que están frenando la obtención final de estas vacunas, la situación económica también es una complicación. "Es más difícil aunar los intereses financieros que los científicos. Si se tienen los recursos suficientes, pueden participar en el desarrollo varios científicos, que es lo que ocurrió cuando se trabajó en la vacuna de la polio".
Para resolver las desigualdades en la implantación de las vacunas, De Quadros ofrece una solución que se sostiene en cuatro puntos. En el primero está la implicación de los gobiernos de los países en vías de desarrollo. "Estos gobiernos no se pueden convertir en meros receptores de las ayudas, sino que tienen que manejar sus presupuestos de forma que puedan dirigirse hacia la búsqueda de soluciones".
Para mejorar este aspecto, el Instituto de Vacunas Albert B. Sabin ha puesto en marcha un programa de educación en quince países de la alianza GAVI para trabajar no sólo con los ministerios de Sanidad de esos países sino también con los de Economía y los parlamentos. "Así, podemos implicar a las partes interesadas que tienen que tomar decisiones". En este programa también participa la Fundación Bill y Melinda Gates.
La industria farmacéutica que trabaja en vacunas debe tener un protagonismo notable en el concepto de disminución de los costes; aún más de lo que están haciendo. Por ejemplo, tanto para GAVI como para Unicef bajan los precios de las vacunas, pero no lo suficiente. "La alianza entre el sector público y el privado es muy importante". Asimismo, los países desarrollados deberían tener la obligación de hacer más contribuciones y colaborar con los países en vías de desarrollo.
El cuarto punto está en la industria farmacéutica de los países emergentes, como India o Brasil. Si consiguen producir vacunas, el coste bajará. De hecho, un instituto indio ha llevado a cabo un proyecto con la vacuna de la meningitis A en el sur del Sáhara. "Se necesitaba una vacuna para unos países con unas determinadas características cuyo coste no superará los cincuenta centavos de dólar y han conseguido una por menos de cuarenta centavos. Por eso, la participación de estos países es necesaria".
Logros conseguidos
Pero no todo es futuro; en los últimos años se han conseguido varios éxitos, como el obtenido con la vacuna del Haemophilus tipo b y con la del virus de la hepatitis B. Gracias a la alianza GAVI y a otras organizaciones no gubernamentales se ha podido introducir estas dos vacunas en unos 75 países pobres, con menos de mil dólares de PIB al año.
Estos programas no se libran de los efectos de la crisis, que ha provocado una disminución de la provisión de los recursos, lo que retrasa la introducción de las nuevas vacunas, como la del neumococo, rotavirus y VPH. "El coste sanitario de esta situación se traduce en un millón de muertos, que son los niños sin vacunar que fallecen al año por rotavirus o neumonía. La sociedad no se puede quedar sin hacer nada, son muertes prevenibles".
Nota: Tomado de DM.

martes, 5 de octubre de 2010

Nobel de Medicina 2010

En plena década de 1950, el biólogo británico Robert Edwards estaba convencido de que la fecundación in vitro podría ser útil para tratar la infertilidad. Con este objetivo trabajó sistemáticamente hasta dar con las claves de la fecundación humana y completar el primer nacimiento que arrancó en una placa de cultivo, lo que en todo el mundo se conoció como un bebé probeta, e hizo posible que hoy haya unos cuatro millones de nacimientos.
Hasta llegar a ese momento, Edwards recorrió un largo periplo. Otros científicos ya habían demostrado que los óvulos de ratones podían fecundarse en una placa de cultivo al añadir el esperma, para después implantar el embrión en las hembras y derivar en una gestación y nacimiento; el biólogo quería probar que esto podía trasladarse a los seres humanos.
Puesto que los ciclos humanos diferían mucho de los de los conejos, la investigación de Edwards desveló una serie de importantes descubrimientos: por un lado, clarificó cómo se producía la maduración de los óvulos, qué hormonas la regulaban y cuál era el momento en que las células sexuales femeninas podían ser fecundadas con las masculinas. También determinó las condiciones por las que el esperma activaba su capacidad de fecundación. En 1969 sus esfuerzos se vieron recompensados al lograr fecundar un óvulo humano en un tubo de ensayo.
A pesar de ese éxito, había aún flecos que resolver en la técnica: el óvulo fecundado no se desarrollaba a partir de la única división celular que se conseguía en el laboratorio. Edwards sospechaba que los óvulos que habían madurado en los ovarios antes de ser extraídos para aplicarles la FIV funcionarían mejor, así que estudió posibles vías para obtenerlos de forma segura. Así es como Edwards entró en contacto con el ginecólogo Patrick Steptoe, que era uno de los pioneros en la laparoscopia, entonces una técnica novedosa y controvertida que permitía la observación directa de los ovarios. Steptoe se sirvió de esta técnica para extraer los óvulos y Edwards llevaba a cabo las fecundaciones en placas de cultivo. Los óvulos fecundados, ahora sí, se dividían varias veces y formaban blastómeros de ocho células.
Los trabajos de Edwards y Steptoe también resultaron controvertidos en sus inicios; de hecho, sus primeros resultados, aunque prometedores, no recibieron apoyo financiero del Medical Research Council (el Ministerio de Sanidad británico). No obstante, sí hallaron el apoyo privado. La investigación se cuestionó por sus implicaciones éticas, un debate que inició el propio Edwards. Varios líderes religiosos, éticos y científicos pidieron que el proyecto se detuviera, mientras que otros lo apoyaron.
Los trabajos siguieron gracias a la donación privada. Los científicos pudieron determinar a partir del análisis de los niveles hormonales de un determinado paciente cuál era el mejor momento para aplicar la FIV y de esta forma maximizaron las posibilidades de éxito. En 1978, Lesley y John Brown acudieron a Edwards y Steptoe tras nueve años de intentos fallidos para tener hijos. Esta pareja entró así en la historia de la ciencia. El empleo de la FIV hizo posible el nacimiento, por cesárea y tras un embarazo a término, de una niña sana llamada Louise. Era el 25 de julio de 1978 y con esta pequeña nacía también una nueva era en la medicina reproductiva.
Edwards y Steptoe establecieron la Clínica Bourn Hall, en Cambridge, el primer centro de FIV del mundo. El ginecólogo fue su director médico hasta su muerte, en 1988, y Edwards se encargó de la investigación hasta que se retiró. Especialistas de todos los países se han formado en esta clínica, donde se continúa investigando en la optimización de las técnicas reproductivas.
Seis años después del nacimiento de Louise Brown, la primera niña probeta del mundo, nacía, el 12 de julio de 1984, Victoria Anna, el primer bebé español concebido mediante fecundación in vitro. Lo que actualmente es casi una metodología usual entre las parejas que no pueden concebir hijos por vía natural, constituía entonces una especie de inmersión hacia lo desconocido pero que, sin embargo, inauguró una era para el ámbito de la reproducción. El pasado 12 de julio, la primera española que venía al mundo mediante esta tecnología cumplía 25 años. En el acto en el que se celebraba dicho acontecimiento, Victoria Anna, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, agradecía a Pedro Barri y a Anna Veiga, del Instituto Universitario Dexeus, de Barcelona, y líderes del proceso en el que participaron más de quince especialistas, la labor que realizaron, además de manifestar "sentirse muy orgullosa de representar este logro científico".
Tomado de Diario Médico.

martes, 7 de septiembre de 2010

Regulación del balance energético en el SNC por las hormonas tiroideas

Un grupo del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn), coordinado por Miguel López y Carlos Diéguez, de la Universidad de Santiago de Compostela-Instituto de Investigación Sanitaria, en colaboración con el equipo de Antonio Vidal-Puig, de la Universidad de británica de Cambridge, ha descubierto un mecanismo mediante el cual las hormonas tiroideas regulan el balance energético actuando en una zona del encéfalo, el hipotálamo, que está especializada en la regulación endocrina, la ingesta y la masa corporal.
Las hormonas tiroideas modulan el metabolismo lipídico en el hipotálamo y, como consecuencia de este efecto, se estimula la actividad nerviosa que inerva el tejido adiposo pardo, donde se incrementa la expresión de genes implicados en la producción de calor corporal, según los resultados del trabajo que se ha publicado en Nature Medicine.Se sabe que las hormonas tiroideas son importantes reguladores del balance energético y de la masa corporal. Además, equilibran la temperatura estimulando el tejido adiposo pardo. Aunque tradicionalmente se ha considerado que en humanos el tejido adiposo pardo era únicamente importante en recién nacidos, datos obtenidos en el último año ponen de manifiesto su gran relevancia en la modulación de la masa corporal también en adultos.
Los pacientes con elevados niveles de hormonas tiroideas, una patología conocida como hipertiroidismo, se caracterizan por presentar delgadez, a pesar de su elevada ingesta nutricional, como consecuencia de un elevado gasto energético. Se pensaba que el incremento en ese gasto energético inducido por las hormonas tiroideas era causado por su acción directa sobre tejidos periféricos.
La relevancia patofisiológica del nuevo mecanismo queda demostrada por el hecho de que es posible actuar en el hipotálamo con métodos farmacológicos o genéticos y revertir los efectos nocivos del hipertiroidismo sobre el peso corporal.
Estos resultados abren una nueva área de estudio en el campo de la regulación de la masa corporal y la obesidad y sugieren que este mecanismo hipotalámico podría ser utilizado para activar el tejido adiposo pardo e inducir la pérdida de peso.
(Nature Medicine; DOI: 10.1038/nm.2207).

jueves, 29 de julio de 2010

LA PRÁCTICA REGULAR DEL EJERCICIO MEJORA LA FUNCIÓN COGNITIVA

El ejercicio regular aumenta la velocidad de aprendizaje y mejora el flujo sanguíneo al cerebro, segun un nuevo estudio realizado en un modelo de primates no humanos y publicado en la revista Neuroscience. Los monos que realizaron ejercicio regularmente a una intensidad que es la que mejora la condición física en personas de mediana edad, aprendieron a hacer las pruebas de función cognitiva más rápidamente y mostraron un mayor volumen de sangre en la corteza motora del cerebro que los controles sedentarios.
Para el estudio, los investigadores utilizaron monos hembra adultas que corrieron en una cinta al 80% de su capacidad aeróbica individual máxima durante una hora cada día, cinco días por semana, durante cinco meses. Otro grupo de monos permaneció sedentario durante un tiempo similar. Los monos que realizaron el ejercicio aprendieron a realizar una determinada tarea dos veces más rápido que los animales control. Cuando los investigadores examinaron las muestras de tejido de la corteza motora del cerebro, encontraron que los monos adultos que realizaban el ejercicio físico presentaban un mayor volumen vascular que los animales sedentarios.

[Neurosci 2010; doi:10.1016/j.neuroscience.2010.03.003 ]
Rhyu IJ, Bytheway JA, Kohler SJ, Lange H, Lee HK, Boklewski J, et al.

viernes, 23 de julio de 2010

LA SIESTA MEJORA EL APRENDIZAJE

Las personas que hacen siesta y sueñan con una tarea que acaban de aprender, la realizan mejor al despertar que los que no duermen o que los que duermen, pero no tienen ningun sueño relacionado con esa tarea. Estos resultados han sido publicados en la revista Current Biology. A los participantes del estudio se les pidió que aprendieran el diseño de un laberinto tridimensional de modo que pudieran encontrar el camino a una marca (un árbol) desde un lugar aleatorio dentro de un espacio virtual, cinco horas más tarde. A los que se les permitió tomar una siesta, y también recordar lo soñado, encontraron el árbol en menos tiempo.
Los autores proponen que los sueños son un indicador de que el cerebro está trabajando en el mismo problema a muchos niveles. Los sueños pueden reflejar el intento del cerebro para encontrar asociaciones con los recuerdos que podría hacerlos más utiles en el futuro.
No es que los sueños permitan una mejor memoria, sino que son una señal de que otras partes inconscientes del cerebro están trabajando para recordar cómo llegar a través del laberinto virtual.

[Curr Biol 2010; doi: 10.1016/j.cub.2010.03.027]
Wamsley EJ, Tucker M, Payne JD, Benavides JA y Stickgold R

PAPEL DE LA DOPAMINA EN EL COMPORTAMIENTO IMPULSIVO

En un estudio publicado en la revista Journal of Neuroscience se ha demostrado que los niveles elevados de dopamina aumentan la tendencia a optar por la gratificación instantánea, en lugar de esperar una recompensa más beneficiosa, si ésta será más tardía. Esta investigación puede ayudar a explicar por qué la gente afectada por problemas como el trastorno por déficit de atención/hiperactividad (TDAH), caracterizado por presentar unos altos niveles de dopamina en el cerebro, tiende a mostrar un comportamiento extremadamente impulsivo. Del mismo modo, pone de relieve por qué este comportamiento puede ser un potencial efecto secundario negativo de la L-dopa, un medicamento que se usa para ayudar a aliviar los síntomas de la enfermedad de Parkinson.
Para probar el efecto de la dopamina en la toma de decisiones, los autores llevaron a cabo una prueba con 14 voluntarios sanos, con y sin la administración de 150 mg de L-dopa, los cuales tenían que elegir entre recibir pronto una recompensa pequeña o más adelante una recompensa mayor. Se observó que cuando los niveles de dopamina eran elevados aumentaba la tendencia impulsiva, es decir la elección de una recompensa menor, pero inmediata.

[J Neurosci 2010; 30: 8888-8896]
Pine A, Shiner T, Seymour B y Dolan RJ