No funcionan si no se come adecuadamente y sin ejercicio
necesario, según los primeros trabajos que examinan el comportamiento
alimentario de quienes utilizan los GLP-1.
Echar mano de los fármacos de la familia Ozempic (como
Wegovy y Mounjaro) no es sinónimo de adelgazar con salud. Los médicos repiten
que "estos medicamentos no funcionan si no se come adecuadamente y se hace
el ejercicio necesario", según los datos de los primeros trabajos que
examinan el comportamiento alimentario de las personas que utilizan los GLP-1.
Las conclusiones de un equipo de investigadoras de la
Universidad de Milán y el Hospital IRCCS San Raffaele, en Milán, que se
presentarán en el próximo Congreso Europeo sobre Obesidad (ECO), subrayan que
"prescribir los GLP-1 sin abordar una adecuación nutricional puede dejar a
los pacientes vulnerables a deficiencias clínicamente relevantes", explica
una de las autoras principales, Rebecca De Lorenzo, de la Unidad de Medicina
Interna especializada en Salud Metabólica y Envejecimiento del Centro de Salud
Metabólica del hospital italiano.
Las investigadoras analizaron 5.741 días de datos de 332
adultos con sobrepeso u obesidad (que dieron su consentimiento) que utilizaron
una aplicación móvil de seguimiento de la alimentación (Robin Health) entre
julio de 2025 y febrero de 2026.
Mediante el uso de una aplicación con inteligencia
artificial, las investigadoras han determinado que quienes emplean estos
medicamentos consumen significativamente menos calorías y proteínas, con un 88%
de los usuarios por debajo de los niveles recomendados.
Los resultados indican que la supresión del apetito es
proporcional en todos los nutrientes, lo que genera una ingesta proteica
críticamente baja que pone en riesgo la masa muscular. Mientras que los
expertos recomiendan entre 1,0 y 1,2 g/kg/día durante la pérdida de peso
activa, los usuarios analizados consumían solo 0,6 g/kg/día, aproximadamente la
mitad de lo necesario para preservar la masa magra.
Saltarse comidas: El error del 40% de los pacientes
Además, se observó una tendencia marcada a saltarse comidas.
En concreto, se saltan la cena en un 40,4% de los días, el desayuno en un 31,3%
y el almuerzo en un 30,5%. Esto reduce las oportunidades de alcanzar los
umbrales de proteína necesarios para la síntesis muscular, que se estima en
unos 20-30 gramos por comida.
Uno de los errores es "usar" el fármaco sin una
prescripción médica. "Hay que integrar una guía nutricional personalizada
y un seguimiento activo para evitar complicaciones como la sarcopenia durante
el tratamiento", subraya otra de las responsables del trabajo, Patrizia
Rovere Querini, directora de la Unidad de Medicina Interna. "El
seguimiento nutricional no es un lujo, sino una necesidad clínica para los
pacientes que toman estos medicamentos", insiste.
Muchos pacientes utilizan los fármacos GLP-1 sin adaptar sus
hábitos dietéticos a su nueva realidad de apetito reducido o sin buscar una
guía nutricional personalizada. Al consumir muy pocas calorías (una media de
1.100 kcal/día), es logísticamente muy difícil obtener los nutrientes
necesarios solo con alimentos integrales sin una planificación deliberada,
señala el trabajo.
Esa restricción calórica o de alimentos no es ordenada; los
pacientes tienden a comer menos cantidad de todo de forma proporcional, en
lugar de mejorar la calidad de la dieta. "Esto significa que no priorizan
alimentos densos en nutrientes, lo que puede derivar en deficiencias de
micronutrientes como hierro, vitamina B12, calcio, vitamina D y fibra",
añade la bióloga especializada en nutrición Valentina Vinelli.
Consecuencias de la falta de guía médica
A esa carencia nutricional se suma que no se incrementa la
actividad física que precisa esta terapia antiobesidad. Y este es otro error
común: no combinar el medicamento con ejercicio de resistencia. La falta de
este estímulo, sumada a la baja ingesta de proteínas, aumenta
significativamente el riesgo de sarcopenia (pérdida de masa y función
muscular). "Esto justifica una intervención temprana y proactiva en lugar
de esperar a que aparezcan signos clínicos de pérdida muscular", afirma De
Lorenzo.
Por ello, las expertas destacan que el presenten estudio
proporciona la base de evidencia clínica para definir cuáles deberían ser esos
umbrales e intervenciones. "Creemos que esto representa una oportunidad
importante para integrar herramientas digitales en la gestión clínica de los
pacientes en terapia GLP-1". Al tiempo recuerdan que "las plataformas
que recetan sin proporcionar, o al menos facilitar, un apoyo dietético adecuado
puede estar exponiendo a los pacientes a riesgos nutricionales evitables".
Aquí hacen referencia a la expedición de la receta sin un control posterior y
que es un mecanismo que pone en riesgo a los pacientes porque no llegan a
conocer las exigencias de los medicamentos con GLP-1.
Pilar Pérez Madrid. Diario Médico. Actualizado Sáb,
15/08/2026
