Un metaanálisis de 262 ensayos destaca que el mayor nivel de
evidencia en la reducción de eventos y mortalidad corresponde a la semaglutida
inyectable.
Los agonistas del GLP-1 más eficaces para perder peso son
también los que con mayor frecuencia provocan efectos adversos e interrupciones
del tratamiento, según confirma análisis comparativo más amplio publicado hasta
la fecha.
Este nuevo estudio liderado por Kailei Nong, del Centro Conchrane China en la Universidad de
Sichuan, también pone de manifiesto que la conversación sobre estos
tratamientos no debería centrarse únicamente en los kilos perdidos: el fármaco
que consigue una mayor reducción de peso no coincide necesariamente con el que dispone
de mayor evidencia para reducir infartos, muertes o proteger el riñón.
Un equipo internacional de investigadores de China, Canadá y
varios países europeos publica en The British Medical Journal (BMJ) una
revisión sistemática y un metaanálisis en red que reúne los resultados de 262
ensayos clínicos aleatorizados con cerca de 100.000 participantes y compara 19
tratamientos farmacológicos para la obesidad, tanto ya comercializados como en
desarrollo con seguimientos de entre 12 y 172 semanas.
En comparación con las intervenciones basadas únicamente en
cambios en el estilo de vida, los agonistas de nueva generación obtuvieron las
mayores reducciones de peso al cabo de aproximadamente un año de tratamiento.
La tirzepatida encabezó la clasificación con una pérdida media del 14,9% del
peso corporal
El análisis también deja en buen lugar el efecto reductor
del peso de la semaglutida oral. La versión oral de Wegovy aventajó al
inyectable (10,9% versus 9,8%) y al también oral orforglipron (9,9%).
Los autores destacan que varios tratamientos actualmente en
investigación, entre ellos retatrutida, ecnoglutida y mazdutida, también pueden
producir reducciones del peso similares o mayores a los fármacos ya
comercializados, pero advierten de que la evidencia disponible sigue siendo de
baja o muy baja.
Con respecto al efecto de los GLP-1 frente a la obesidad, el
análisis también analiza la composición corporal. En este apartado, la
tirzepatida consiguió la mayor reducción de masa grasa (25,7%), aunque también
se asoció a la mayor disminución de masa magra (8,3%). Aunque este hallazgo no
implica necesariamente una pérdida de músculo funcional, refuerza el creciente
interés por evaluar la calidad de la pérdida de peso más allá del número de
kilos.
El beneficio demostrado por estos agonistas frente a la
enfermedad cardiovascular no discurre en paralelo a su efecto frente a pérdida
de peso. Aunque la tirzepatida lidera la pérdida de peso, la semaglutida
subcutánea continúa siendo el tratamiento con la evidencia más sólida sobre
beneficios cardiovasculares. Fue el único fármaco asociado a reducciones
estadísticamente significativas de la mortalidad por cualquier causa (19%), el
infarto de miocardio (28%) y la insuficiencia cardiaca (57%).
La tirzepatida también mostró una importante reducción del
riesgo de insuficiencia cardiaca (51%), aunque los autores recuerdan que
existen menos ensayos específicamente diseñados para evaluar su efecto
protector frente a eventos cardiovasculares.
Diario Médico. Naiara Brocal Madrid, Actualizado Jue,
09/07/2026
