Mientras que los estrógenos endógenos se sabe que tiene impacto cancerígeno, la terapia hormonal sustitutiva que utilizan estrógenos exógenos tiene un efecto protector contra el riesgo de cáncer de mama, según un estudio presentado por el Centro de Investigación y Terapia de Cáncer de la Asociación Americana de Cáncer de Mama.
"Nuestros análisis sugieren que, contrariamente a lo que se creía, hay un valor sustancial en la terapia hormonal sustitutiva únicamente con estrógenos. Los datos muestran que para algunas mujeres no es sólo seguro sino que es potencialmente beneficioso para el cáncer de mama, así como para muchos otros aspectos de la salud de la mujer", ha dicho Joseph Ragaz, principal investigador del estudio y profesor de la Facultad de Medicina de la universidad de British Columbia en Vancouver, Canadá.
Los investigadores revisaron los datos de los ensayos sobre terapia hormonal sustitutiva de la Iniciativa de Salud de la Mujer realizada entre más de 161.000 voluntarias de Estados unidos.
El estudio incluyó dos cohortes de mujeres, una con terapia únicamente a base de estrógenos en mujeres que no tenían útero y otra con estrógenos más progesterona en mujeres con útero. Después de analizar todos los datos, encontraron que estos subconjuntos de mujeres sin historia familiar de cáncer de mama que recibieron sólo estrógenos tuvieron significativamente menos incidencia de tumor mamario. Además, el 75 por ciento de las mujeres sin enfermedad benigna previa al ensayo también tenían un menor riesgo de este tipo de cáncer.
"La reducción de las tasas de cáncer de mama en la mayoría de las mujeres que eran candidatas a una terapia hormonal sustitutiva basada en estrógenos es un nuevo hallazgo porque los estrógenos estaban siempre relacionados con una alta incidencia de esta enfermedad", afirma Ragaz, "aunque los estrógenos se administraban de forma exógena en realidad protege a la mayoría de las mujeres".
Ragaz sugiere que "mientras que la terapia hormonal sustitutiva con estrógenos puede reducir el riesgo de cáncer de mama y puede también ser apropiada para controlar los síntomas de la menopausia, se necesitan más estudios para elaborar un tratamiento óptimo, mejorar la selección de candidatas a esta terapia y para entender el mecanismo de los estrógenos en la prevención de estos tumores", ha añadido Ragaz.
jueves, 3 de febrero de 2011
miércoles, 2 de febrero de 2011
La aspirina puede aumentar el riesgo de hemorragia intracerebral en enfermos de Alzheimer
El uso de la aspirina en enfermos de Alzheimer no es que sólo no reduzca la progresión de la enfermedad si no que, además, puede aumentar el riesgo de hemorragia intracerebral (HIC).
Para el estudio, los autores analizaron los ensayos publicados sobre el efecto de la aspirina en la enfermedad de Alzheimer (EA), así como las complicaciones registradas con esta terapia, incluyendo la HIC, hasta octubre de 2009 en PubMed y en la Biblioteca Cochrane.
Se encontraron sólo dos ensayos relevantes, el Evaluation of Vascular Care in Alzheimer's Disease (EVA) y el Aspirin in Alzheimer's Disease (AD2000) study, ninguno de los cuales mostraba el efecto de la aspirina sobre la progresión del deterioro cognitivo.
Los autores no recommiendan el uso del ASA en pacientes con Alzheimer que presenten problemas cardiovasculares previos.
Thoonsen H, Richard E, Bentham P, Gray R, van Geloven N, De Haan RJ, et al.
Para el estudio, los autores analizaron los ensayos publicados sobre el efecto de la aspirina en la enfermedad de Alzheimer (EA), así como las complicaciones registradas con esta terapia, incluyendo la HIC, hasta octubre de 2009 en PubMed y en la Biblioteca Cochrane.
Se encontraron sólo dos ensayos relevantes, el Evaluation of Vascular Care in Alzheimer's Disease (EVA) y el Aspirin in Alzheimer's Disease (AD2000) study, ninguno de los cuales mostraba el efecto de la aspirina sobre la progresión del deterioro cognitivo.
Los autores no recommiendan el uso del ASA en pacientes con Alzheimer que presenten problemas cardiovasculares previos.
Thoonsen H, Richard E, Bentham P, Gray R, van Geloven N, De Haan RJ, et al.
martes, 1 de febrero de 2011
El déficit de vitamina D se asocia al riesgo de muerte por enfermedad CV
Alcanzar los niveles de vitamina D en el individuo no sólo previene la aparición de una afección ósea, sino que también puede frenar el desarrollo de patologías cardiovasculares y reducir la mortalidad en aquellos pacientes que las sufren. Tal es el caso de hipertensión, diabetes, ataques cardiacos e incluso ictus, que pueden ser consecuencia de esta situación y que, sin embargo, no son tomadas en cuenta por los pacientes cuando se alejan de las cantidades diarias recomendadas de esta vitamina y no hacen nada para evitarlo. Éste es uno de los mensajes principales que se extrajeron de la reunión anual de la Asociación Americana del Corazón (AHA, en sus siglas en inglés), celebrada la semana pasada en Chicago (Estados Unidos), en la que se presentaron nuevos estudios que sugieren esta asociación.
Científicos de la Universidad de Kansas (Estados Unidos) llegaron a esta conclusión después de analizar a una cohorte de más de diez mil pacientes, entre los que encontraron 7.665 situaciones de déficit. En todos se demostró un riesgo mayor por causa cardiovascular, "independientemente de otras comorbilidadades, como diabetes, hipertensión, enfermedad arterial coronaria y miocardiopatía", explica a CF Matthew Good, autor del estudio.
RECOMENDACIÓN DE LA FDA
La agencia americana del medicamento, FDA, recomienda la ingesta de 1.000 unidades de vitamina al día o, lo que es lo mismo, más de 30 nanogramos, y en el trabajo "los pacientes apenas alcanzaban los 24", matiza. En este sentido, cabría hacer una recomendación de la ingesta de suplementos que al menos alcanzasen mil unidades diarias.
Acorde con esta opinión se muestra Charumathi Sabanayagam, de la Universidad de Morgantown, en Virginia (Estados Unidos), y autora de una investigación que analizó a 9.215 pacientes mayores de 20 años y comprobó que aquéllos con déficits de vitamina D presentaban un riesgo elevado de sufrir prehipertensión. "La población no es consciente del peligro al que se expone". Por ello, aconseja que la suplementación debe acompañarse de ejercicio físico que reporte "vitalidad al corazón".
HIPERTENSIÓN E ICTUS
Un tercer trabajo, elaborado por el profesor Charles B. Eaton, de la Universidad de Borrow, en Providence (Estados Unidos), añade nuevas evidencias al respecto. En esta ocasión, su estudio analizó las causas de muerte en un grupo de mujeres postmenopáusicas. La principal conclusión fue que los niveles bajos de vitamina D estaban asociados a niveles altos de muerte por enfermedad cardiovascular y otras causas. Sin embargo, "los riesgos parecían reducirse bastante una vez se analizaban los factores cardiovasculares, siendo la circunferencia de la cintura el más importante", analiza.
Estudios anteriores habían demostrado que la relación entre niveles bajos del nutriente y esta enfermedad eran más frecuentes en personas de raza blanca que negra. Curiosamente, un nuevo trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Medicina Johns Hopkins de Baltimore, Maryland (Estados Unidos), analizaron a 7.981 adultos y encontraron que los blancos con carencia de la vitamina tenían un riesgo dos veces mayor de morir de ictus. Además, cerca del 32 por ciento de los sujetos de color tenía déficit de vitamina D, frente al 7 por ciento de los blancos. Sin embargo, los primeros no presentaban un riesgo tan alto de sufrir ictus, algo que puede ser debido a que la raza negra tiene una resistencia natural a los efectos negativos del déficit y que también podría explicar la menor frecuencia de fracturas óseas.
El sol sigue siendo la principal fuente: La principal fuente de vitamina D continúa siendo la exposición solar, pero dependerá de la situación geográfica y del estilo de vida que lleve cada individuo para alcanzar los veinte minutos de sol que recomiendan los nutricionistas. De hecho, la creencia popular de que España es un país mediterráneo con muchas horas de sol tampoco ayuda: en los países escandinavos, donde apenas hay sol, los niveles de vitamina D son mejores, porque la población toma alimentos fortificados, algo que en España no ocurre.
Tomado de Diario Médico.
Científicos de la Universidad de Kansas (Estados Unidos) llegaron a esta conclusión después de analizar a una cohorte de más de diez mil pacientes, entre los que encontraron 7.665 situaciones de déficit. En todos se demostró un riesgo mayor por causa cardiovascular, "independientemente de otras comorbilidadades, como diabetes, hipertensión, enfermedad arterial coronaria y miocardiopatía", explica a CF Matthew Good, autor del estudio.
RECOMENDACIÓN DE LA FDA
La agencia americana del medicamento, FDA, recomienda la ingesta de 1.000 unidades de vitamina al día o, lo que es lo mismo, más de 30 nanogramos, y en el trabajo "los pacientes apenas alcanzaban los 24", matiza. En este sentido, cabría hacer una recomendación de la ingesta de suplementos que al menos alcanzasen mil unidades diarias.
Acorde con esta opinión se muestra Charumathi Sabanayagam, de la Universidad de Morgantown, en Virginia (Estados Unidos), y autora de una investigación que analizó a 9.215 pacientes mayores de 20 años y comprobó que aquéllos con déficits de vitamina D presentaban un riesgo elevado de sufrir prehipertensión. "La población no es consciente del peligro al que se expone". Por ello, aconseja que la suplementación debe acompañarse de ejercicio físico que reporte "vitalidad al corazón".
HIPERTENSIÓN E ICTUS
Un tercer trabajo, elaborado por el profesor Charles B. Eaton, de la Universidad de Borrow, en Providence (Estados Unidos), añade nuevas evidencias al respecto. En esta ocasión, su estudio analizó las causas de muerte en un grupo de mujeres postmenopáusicas. La principal conclusión fue que los niveles bajos de vitamina D estaban asociados a niveles altos de muerte por enfermedad cardiovascular y otras causas. Sin embargo, "los riesgos parecían reducirse bastante una vez se analizaban los factores cardiovasculares, siendo la circunferencia de la cintura el más importante", analiza.
Estudios anteriores habían demostrado que la relación entre niveles bajos del nutriente y esta enfermedad eran más frecuentes en personas de raza blanca que negra. Curiosamente, un nuevo trabajo realizado por investigadores de la Universidad de Medicina Johns Hopkins de Baltimore, Maryland (Estados Unidos), analizaron a 7.981 adultos y encontraron que los blancos con carencia de la vitamina tenían un riesgo dos veces mayor de morir de ictus. Además, cerca del 32 por ciento de los sujetos de color tenía déficit de vitamina D, frente al 7 por ciento de los blancos. Sin embargo, los primeros no presentaban un riesgo tan alto de sufrir ictus, algo que puede ser debido a que la raza negra tiene una resistencia natural a los efectos negativos del déficit y que también podría explicar la menor frecuencia de fracturas óseas.
El sol sigue siendo la principal fuente: La principal fuente de vitamina D continúa siendo la exposición solar, pero dependerá de la situación geográfica y del estilo de vida que lleve cada individuo para alcanzar los veinte minutos de sol que recomiendan los nutricionistas. De hecho, la creencia popular de que España es un país mediterráneo con muchas horas de sol tampoco ayuda: en los países escandinavos, donde apenas hay sol, los niveles de vitamina D son mejores, porque la población toma alimentos fortificados, algo que en España no ocurre.
Tomado de Diario Médico.
jueves, 27 de enero de 2011
La Vitamina D: un coadyuvante en el tratamiento de la TB
La vitamina D parece potenciar el tratamiento antibiótico de la tuberculosis (TB), según ha revelado un grupo de científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Londres. El trabajo, publicado en The Lancet, supone también una explicación renovada a cómo actúa la vitamina D sobre la respuesta inmune.
Adrian Martineau es el coordinador del trabajo, realizado sobre 146 pacientes tratados con fármacos sensibles al bacilo de la TB y que se dividieron en dos grupos: uno de ellos recibió 2,5 mg de vitamina D y el otro, placebo.
Los pacientes cuyo genotipo para el receptor de la vitamina D les hacía responder mejor al micronutriente eliminaron antes al bacilo si recibían la vitamina, comparados con los que tomaron placebo. Además, los investigadores comprobaron que el 97 por ciento de los pacientes del estudio tenían niveles inadecuados de la vitamina al inicio, un problema bastante común entre los enfermos con TB.
Martineau dice que "la vitamina D se conoce bien por sus efectos beneficiosos sobre los huesos, pero también tiene un efecto importante en el sistema inmunológico. Antes de que existieran los antibióticos, se empleaban altas dosis de la vitamina para tratar la TB, pero después no se ha vuelto a estudiar el efecto de la suplementación atendiendo al perfil genético de estos enfermos que reciben tratamiento antibiótico convencional. La novedad que hemos encontrado es que aquéllos con determinado perfil genético para el receptor de la vitamina responden muy bien al suplemento; aporta datos relevantes sobre cómo la vitamina D puede influir en el sistema inmunológico".
Adrian Martineau es el coordinador del trabajo, realizado sobre 146 pacientes tratados con fármacos sensibles al bacilo de la TB y que se dividieron en dos grupos: uno de ellos recibió 2,5 mg de vitamina D y el otro, placebo.
Los pacientes cuyo genotipo para el receptor de la vitamina D les hacía responder mejor al micronutriente eliminaron antes al bacilo si recibían la vitamina, comparados con los que tomaron placebo. Además, los investigadores comprobaron que el 97 por ciento de los pacientes del estudio tenían niveles inadecuados de la vitamina al inicio, un problema bastante común entre los enfermos con TB.
Martineau dice que "la vitamina D se conoce bien por sus efectos beneficiosos sobre los huesos, pero también tiene un efecto importante en el sistema inmunológico. Antes de que existieran los antibióticos, se empleaban altas dosis de la vitamina para tratar la TB, pero después no se ha vuelto a estudiar el efecto de la suplementación atendiendo al perfil genético de estos enfermos que reciben tratamiento antibiótico convencional. La novedad que hemos encontrado es que aquéllos con determinado perfil genético para el receptor de la vitamina responden muy bien al suplemento; aporta datos relevantes sobre cómo la vitamina D puede influir en el sistema inmunológico".
jueves, 18 de noviembre de 2010
El Viagra a nivel cardiaco
El sildenafilo (Viagra) ralentiza y revierte el daño cardiaco en un modelo animal de distrofia muscular de Duchenne, según los resultados de un estudio que se publica en The New England Journal of Medicine. Los autores, entre lo que se encuentran Candace M. Adamo, Joseph A. Bravo y Stanley C. Froehner, de la Universidad de Washington, en Estados Unidos, se basan en que la distrofina, causante de la enfermedad, ayuda a mantener los niveles adecuados de GMP cíclico en diferentes tejidos.
Sildenafilo bloquea una enzima que elimina la GMP, por lo que los autores han probado su capacidad en un modelo animal de distrofia muscular. En un corto periodo de tiempo, la terapia no sólo ralentizó la aparición de las disfunciones cardiacas, sino que también restauró la función en la cámara ventricular izquierda. El fármaco mantiene la relajación muscular de la citada cámara y mejora la capacidad del ventrículo izquierdo en los animales.
Además, los autores destacan que esta terapia no afecta a la función cardiaca de animales sin distrofia muscular. Pese a que hasta el momento el mecanismo de acción del sildenafilo sobre el músculo cardiaco no ha podido ser desentrañado, este hallazgo sugiere que el fármaco podría ser una alternativa en pacientes afectados de enfermedad de Duchenne.
(PNAS 2010; DOI: 10. 1073/pnas.1013077107).
Nota: recordemos que el Sildenafilo es un medicamento utilizado para la disfunción erectil, básicamente en el adulto pero mal utilizado en poblaciones juveniles.
Sildenafilo bloquea una enzima que elimina la GMP, por lo que los autores han probado su capacidad en un modelo animal de distrofia muscular. En un corto periodo de tiempo, la terapia no sólo ralentizó la aparición de las disfunciones cardiacas, sino que también restauró la función en la cámara ventricular izquierda. El fármaco mantiene la relajación muscular de la citada cámara y mejora la capacidad del ventrículo izquierdo en los animales.
Además, los autores destacan que esta terapia no afecta a la función cardiaca de animales sin distrofia muscular. Pese a que hasta el momento el mecanismo de acción del sildenafilo sobre el músculo cardiaco no ha podido ser desentrañado, este hallazgo sugiere que el fármaco podría ser una alternativa en pacientes afectados de enfermedad de Duchenne.
(PNAS 2010; DOI: 10. 1073/pnas.1013077107).
Nota: recordemos que el Sildenafilo es un medicamento utilizado para la disfunción erectil, básicamente en el adulto pero mal utilizado en poblaciones juveniles.
domingo, 31 de octubre de 2010
Nuevas vacunas para Malaria, TB y SIDA?
El siglo XX ha sido el de los antibióticos; éste será el de las vacunas. Ciro de Quadros, vicepresidente ejecutivo del Instituto de Vacunas Albert B. Sabin, en Washington, ha recibido el Premio Carlos IV de la Real Academia Nacional de Medicina, y ha comentado a Diario Médico que en los últimos 25 años el gran avance en las vacunas en todos los países ha sido la incorporación de las nuevas inmunizaciones, "con la gran diferencia de que en los países occidentales ha sido casi inmediata, mientras que en subdesarrollados se está tardando en incorporar".
Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es que esa diferencia se está agravando, puesto que las nuevas vacunas son cada vez más caras. "Hay una brecha en la equidad".
Entre las nuevas vacunas están las próximas, que para De Quadros son la de la malaria, la de la tuberculosis y la del sida; "lo que les falta es que avance la tecnología. Estamos en buen camino, pero son microorganismos muy complicados. Tanto con la tuberculosis como con el sida se trata de agentes causantes inteligentes que atacan directamente al sistema inmunitario".
Aunque las cuestiones tecnológicas son las que están frenando la obtención final de estas vacunas, la situación económica también es una complicación. "Es más difícil aunar los intereses financieros que los científicos. Si se tienen los recursos suficientes, pueden participar en el desarrollo varios científicos, que es lo que ocurrió cuando se trabajó en la vacuna de la polio".
Para resolver las desigualdades en la implantación de las vacunas, De Quadros ofrece una solución que se sostiene en cuatro puntos. En el primero está la implicación de los gobiernos de los países en vías de desarrollo. "Estos gobiernos no se pueden convertir en meros receptores de las ayudas, sino que tienen que manejar sus presupuestos de forma que puedan dirigirse hacia la búsqueda de soluciones".
Para mejorar este aspecto, el Instituto de Vacunas Albert B. Sabin ha puesto en marcha un programa de educación en quince países de la alianza GAVI para trabajar no sólo con los ministerios de Sanidad de esos países sino también con los de Economía y los parlamentos. "Así, podemos implicar a las partes interesadas que tienen que tomar decisiones". En este programa también participa la Fundación Bill y Melinda Gates.
La industria farmacéutica que trabaja en vacunas debe tener un protagonismo notable en el concepto de disminución de los costes; aún más de lo que están haciendo. Por ejemplo, tanto para GAVI como para Unicef bajan los precios de las vacunas, pero no lo suficiente. "La alianza entre el sector público y el privado es muy importante". Asimismo, los países desarrollados deberían tener la obligación de hacer más contribuciones y colaborar con los países en vías de desarrollo.
El cuarto punto está en la industria farmacéutica de los países emergentes, como India o Brasil. Si consiguen producir vacunas, el coste bajará. De hecho, un instituto indio ha llevado a cabo un proyecto con la vacuna de la meningitis A en el sur del Sáhara. "Se necesitaba una vacuna para unos países con unas determinadas características cuyo coste no superará los cincuenta centavos de dólar y han conseguido una por menos de cuarenta centavos. Por eso, la participación de estos países es necesaria".
Logros conseguidos
Pero no todo es futuro; en los últimos años se han conseguido varios éxitos, como el obtenido con la vacuna del Haemophilus tipo b y con la del virus de la hepatitis B. Gracias a la alianza GAVI y a otras organizaciones no gubernamentales se ha podido introducir estas dos vacunas en unos 75 países pobres, con menos de mil dólares de PIB al año.
Estos programas no se libran de los efectos de la crisis, que ha provocado una disminución de la provisión de los recursos, lo que retrasa la introducción de las nuevas vacunas, como la del neumococo, rotavirus y VPH. "El coste sanitario de esta situación se traduce en un millón de muertos, que son los niños sin vacunar que fallecen al año por rotavirus o neumonía. La sociedad no se puede quedar sin hacer nada, son muertes prevenibles".
Nota: Tomado de DM.
Uno de los grandes problemas a los que nos enfrentamos es que esa diferencia se está agravando, puesto que las nuevas vacunas son cada vez más caras. "Hay una brecha en la equidad".
Entre las nuevas vacunas están las próximas, que para De Quadros son la de la malaria, la de la tuberculosis y la del sida; "lo que les falta es que avance la tecnología. Estamos en buen camino, pero son microorganismos muy complicados. Tanto con la tuberculosis como con el sida se trata de agentes causantes inteligentes que atacan directamente al sistema inmunitario".
Aunque las cuestiones tecnológicas son las que están frenando la obtención final de estas vacunas, la situación económica también es una complicación. "Es más difícil aunar los intereses financieros que los científicos. Si se tienen los recursos suficientes, pueden participar en el desarrollo varios científicos, que es lo que ocurrió cuando se trabajó en la vacuna de la polio".
Para resolver las desigualdades en la implantación de las vacunas, De Quadros ofrece una solución que se sostiene en cuatro puntos. En el primero está la implicación de los gobiernos de los países en vías de desarrollo. "Estos gobiernos no se pueden convertir en meros receptores de las ayudas, sino que tienen que manejar sus presupuestos de forma que puedan dirigirse hacia la búsqueda de soluciones".
Para mejorar este aspecto, el Instituto de Vacunas Albert B. Sabin ha puesto en marcha un programa de educación en quince países de la alianza GAVI para trabajar no sólo con los ministerios de Sanidad de esos países sino también con los de Economía y los parlamentos. "Así, podemos implicar a las partes interesadas que tienen que tomar decisiones". En este programa también participa la Fundación Bill y Melinda Gates.
La industria farmacéutica que trabaja en vacunas debe tener un protagonismo notable en el concepto de disminución de los costes; aún más de lo que están haciendo. Por ejemplo, tanto para GAVI como para Unicef bajan los precios de las vacunas, pero no lo suficiente. "La alianza entre el sector público y el privado es muy importante". Asimismo, los países desarrollados deberían tener la obligación de hacer más contribuciones y colaborar con los países en vías de desarrollo.
El cuarto punto está en la industria farmacéutica de los países emergentes, como India o Brasil. Si consiguen producir vacunas, el coste bajará. De hecho, un instituto indio ha llevado a cabo un proyecto con la vacuna de la meningitis A en el sur del Sáhara. "Se necesitaba una vacuna para unos países con unas determinadas características cuyo coste no superará los cincuenta centavos de dólar y han conseguido una por menos de cuarenta centavos. Por eso, la participación de estos países es necesaria".
Logros conseguidos
Pero no todo es futuro; en los últimos años se han conseguido varios éxitos, como el obtenido con la vacuna del Haemophilus tipo b y con la del virus de la hepatitis B. Gracias a la alianza GAVI y a otras organizaciones no gubernamentales se ha podido introducir estas dos vacunas en unos 75 países pobres, con menos de mil dólares de PIB al año.
Estos programas no se libran de los efectos de la crisis, que ha provocado una disminución de la provisión de los recursos, lo que retrasa la introducción de las nuevas vacunas, como la del neumococo, rotavirus y VPH. "El coste sanitario de esta situación se traduce en un millón de muertos, que son los niños sin vacunar que fallecen al año por rotavirus o neumonía. La sociedad no se puede quedar sin hacer nada, son muertes prevenibles".
Nota: Tomado de DM.
martes, 5 de octubre de 2010
Nobel de Medicina 2010
En plena década de 1950, el biólogo británico Robert Edwards estaba convencido de que la fecundación in vitro podría ser útil para tratar la infertilidad. Con este objetivo trabajó sistemáticamente hasta dar con las claves de la fecundación humana y completar el primer nacimiento que arrancó en una placa de cultivo, lo que en todo el mundo se conoció como un bebé probeta, e hizo posible que hoy haya unos cuatro millones de nacimientos.
Hasta llegar a ese momento, Edwards recorrió un largo periplo. Otros científicos ya habían demostrado que los óvulos de ratones podían fecundarse en una placa de cultivo al añadir el esperma, para después implantar el embrión en las hembras y derivar en una gestación y nacimiento; el biólogo quería probar que esto podía trasladarse a los seres humanos.
Puesto que los ciclos humanos diferían mucho de los de los conejos, la investigación de Edwards desveló una serie de importantes descubrimientos: por un lado, clarificó cómo se producía la maduración de los óvulos, qué hormonas la regulaban y cuál era el momento en que las células sexuales femeninas podían ser fecundadas con las masculinas. También determinó las condiciones por las que el esperma activaba su capacidad de fecundación. En 1969 sus esfuerzos se vieron recompensados al lograr fecundar un óvulo humano en un tubo de ensayo.
A pesar de ese éxito, había aún flecos que resolver en la técnica: el óvulo fecundado no se desarrollaba a partir de la única división celular que se conseguía en el laboratorio. Edwards sospechaba que los óvulos que habían madurado en los ovarios antes de ser extraídos para aplicarles la FIV funcionarían mejor, así que estudió posibles vías para obtenerlos de forma segura. Así es como Edwards entró en contacto con el ginecólogo Patrick Steptoe, que era uno de los pioneros en la laparoscopia, entonces una técnica novedosa y controvertida que permitía la observación directa de los ovarios. Steptoe se sirvió de esta técnica para extraer los óvulos y Edwards llevaba a cabo las fecundaciones en placas de cultivo. Los óvulos fecundados, ahora sí, se dividían varias veces y formaban blastómeros de ocho células.
Los trabajos de Edwards y Steptoe también resultaron controvertidos en sus inicios; de hecho, sus primeros resultados, aunque prometedores, no recibieron apoyo financiero del Medical Research Council (el Ministerio de Sanidad británico). No obstante, sí hallaron el apoyo privado. La investigación se cuestionó por sus implicaciones éticas, un debate que inició el propio Edwards. Varios líderes religiosos, éticos y científicos pidieron que el proyecto se detuviera, mientras que otros lo apoyaron.
Los trabajos siguieron gracias a la donación privada. Los científicos pudieron determinar a partir del análisis de los niveles hormonales de un determinado paciente cuál era el mejor momento para aplicar la FIV y de esta forma maximizaron las posibilidades de éxito. En 1978, Lesley y John Brown acudieron a Edwards y Steptoe tras nueve años de intentos fallidos para tener hijos. Esta pareja entró así en la historia de la ciencia. El empleo de la FIV hizo posible el nacimiento, por cesárea y tras un embarazo a término, de una niña sana llamada Louise. Era el 25 de julio de 1978 y con esta pequeña nacía también una nueva era en la medicina reproductiva.
Edwards y Steptoe establecieron la Clínica Bourn Hall, en Cambridge, el primer centro de FIV del mundo. El ginecólogo fue su director médico hasta su muerte, en 1988, y Edwards se encargó de la investigación hasta que se retiró. Especialistas de todos los países se han formado en esta clínica, donde se continúa investigando en la optimización de las técnicas reproductivas.
Seis años después del nacimiento de Louise Brown, la primera niña probeta del mundo, nacía, el 12 de julio de 1984, Victoria Anna, el primer bebé español concebido mediante fecundación in vitro. Lo que actualmente es casi una metodología usual entre las parejas que no pueden concebir hijos por vía natural, constituía entonces una especie de inmersión hacia lo desconocido pero que, sin embargo, inauguró una era para el ámbito de la reproducción. El pasado 12 de julio, la primera española que venía al mundo mediante esta tecnología cumplía 25 años. En el acto en el que se celebraba dicho acontecimiento, Victoria Anna, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, agradecía a Pedro Barri y a Anna Veiga, del Instituto Universitario Dexeus, de Barcelona, y líderes del proceso en el que participaron más de quince especialistas, la labor que realizaron, además de manifestar "sentirse muy orgullosa de representar este logro científico".
Tomado de Diario Médico.
Hasta llegar a ese momento, Edwards recorrió un largo periplo. Otros científicos ya habían demostrado que los óvulos de ratones podían fecundarse en una placa de cultivo al añadir el esperma, para después implantar el embrión en las hembras y derivar en una gestación y nacimiento; el biólogo quería probar que esto podía trasladarse a los seres humanos.
Puesto que los ciclos humanos diferían mucho de los de los conejos, la investigación de Edwards desveló una serie de importantes descubrimientos: por un lado, clarificó cómo se producía la maduración de los óvulos, qué hormonas la regulaban y cuál era el momento en que las células sexuales femeninas podían ser fecundadas con las masculinas. También determinó las condiciones por las que el esperma activaba su capacidad de fecundación. En 1969 sus esfuerzos se vieron recompensados al lograr fecundar un óvulo humano en un tubo de ensayo.
A pesar de ese éxito, había aún flecos que resolver en la técnica: el óvulo fecundado no se desarrollaba a partir de la única división celular que se conseguía en el laboratorio. Edwards sospechaba que los óvulos que habían madurado en los ovarios antes de ser extraídos para aplicarles la FIV funcionarían mejor, así que estudió posibles vías para obtenerlos de forma segura. Así es como Edwards entró en contacto con el ginecólogo Patrick Steptoe, que era uno de los pioneros en la laparoscopia, entonces una técnica novedosa y controvertida que permitía la observación directa de los ovarios. Steptoe se sirvió de esta técnica para extraer los óvulos y Edwards llevaba a cabo las fecundaciones en placas de cultivo. Los óvulos fecundados, ahora sí, se dividían varias veces y formaban blastómeros de ocho células.
Los trabajos de Edwards y Steptoe también resultaron controvertidos en sus inicios; de hecho, sus primeros resultados, aunque prometedores, no recibieron apoyo financiero del Medical Research Council (el Ministerio de Sanidad británico). No obstante, sí hallaron el apoyo privado. La investigación se cuestionó por sus implicaciones éticas, un debate que inició el propio Edwards. Varios líderes religiosos, éticos y científicos pidieron que el proyecto se detuviera, mientras que otros lo apoyaron.
Los trabajos siguieron gracias a la donación privada. Los científicos pudieron determinar a partir del análisis de los niveles hormonales de un determinado paciente cuál era el mejor momento para aplicar la FIV y de esta forma maximizaron las posibilidades de éxito. En 1978, Lesley y John Brown acudieron a Edwards y Steptoe tras nueve años de intentos fallidos para tener hijos. Esta pareja entró así en la historia de la ciencia. El empleo de la FIV hizo posible el nacimiento, por cesárea y tras un embarazo a término, de una niña sana llamada Louise. Era el 25 de julio de 1978 y con esta pequeña nacía también una nueva era en la medicina reproductiva.
Edwards y Steptoe establecieron la Clínica Bourn Hall, en Cambridge, el primer centro de FIV del mundo. El ginecólogo fue su director médico hasta su muerte, en 1988, y Edwards se encargó de la investigación hasta que se retiró. Especialistas de todos los países se han formado en esta clínica, donde se continúa investigando en la optimización de las técnicas reproductivas.
Seis años después del nacimiento de Louise Brown, la primera niña probeta del mundo, nacía, el 12 de julio de 1984, Victoria Anna, el primer bebé español concebido mediante fecundación in vitro. Lo que actualmente es casi una metodología usual entre las parejas que no pueden concebir hijos por vía natural, constituía entonces una especie de inmersión hacia lo desconocido pero que, sin embargo, inauguró una era para el ámbito de la reproducción. El pasado 12 de julio, la primera española que venía al mundo mediante esta tecnología cumplía 25 años. En el acto en el que se celebraba dicho acontecimiento, Victoria Anna, licenciada en Publicidad y Relaciones Públicas, agradecía a Pedro Barri y a Anna Veiga, del Instituto Universitario Dexeus, de Barcelona, y líderes del proceso en el que participaron más de quince especialistas, la labor que realizaron, además de manifestar "sentirse muy orgullosa de representar este logro científico".
Tomado de Diario Médico.
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