miércoles, 23 de septiembre de 2026

Dos compuestos demuestran potencial frente a la fibromialgia

 

Un estudio en modelo de ratón identifica el fumarato de dimetilo y la protoporfirina IX de cobalto como nuevas vías terapéuticas.

Dos compuestos podrían tener utilidad clínica para reducir el dolor y los síntomas depresivos de la fibromialgia, según sugieren los resultados de un estudio en modelo animal del Instituto de Investigación San Pablo (IR Sant Pau, vinculado al hospital del mismo nombre) y en Instituto de Neurociencias de la Universidad Autónoma de Barcelona (INc-UAB).

Se trata del fumarato de dimetilo (DMF), un medicamento con propiedades inmunomoduladoras y antiinflamatorias que se utiliza principalmente para tratar la esclerosis múltiple recurrente, y la protoporfirina IX de cobalto (CoPP o CoPPIX), usado sobre todo como herramienta de investigación biomédica (no como medicamento). El DMF modula la actividad del sistema inmunitario, reduciendo la inflamación, y activa la vía celular Nrf2, que ayuda a proteger las células frente al estrés oxidativo. Y la CoPP, por su parte, es un compuesto sintético y su principal interés radica en que es un potente inductor de la enzima hemo oxigenasa-1 (HO-1), una proteína con efectos antiinflamatorios, antioxidantes, citoprotectores (protegen a las células frente al daño) e inmunomoduladores.

Según concluye la investigación, el DMF y la CoPP "revierten eficazmente" la hipersensibilidad nociceptiva (aumento anormal de la sensibilidad del sistema que detecta y procesa el dolor) y las conductas de tipo depresivo en un modelo de ratón con dolor similar al de la fibromialgia inducido por reserpina.

Los dos compuestos son capaces de activar mecanismos de defensa antioxidante y pueden reducir la hipersensibilidad al dolor y los comportamientos depresivos asociados a esta enfermedad crónica, que se caracteriza por dolor generalizado y persistente, a menudo asociado a fatiga, alteraciones del sueño, dificultades cognitivas y síntomas afectivos. Hay que recordar que, a pesar de la elevada prevalencia de la enfermedad, especialmente entre las mujeres, todavía no se conocen completamente los mecanismos que contribuyen a su desarrollo y mantenimiento y, por ahora, no hay un tratamiento con efecto curativo.

Reforzar los mecanismos naturales de defensa del organismo

“Nuestros resultados sugieren que reforzar los mecanismos naturales de defensa del organismo frente al estrés oxidativo podría ser una vía de interés por modular tanto el dolor como las alteraciones afectivas asociadas a la fibromialgia. Además, el hecho de que uno de los compuestos estudiados, el DMF, sea un fármaco que ya se utiliza en la práctica clínica para el tratamiento de la esclerosis múltiple abre una perspectiva traslacional especialmente interesante”, según Olga Pol, coordinadora del estudio y líder del Grupo de Neurofarmacología Molecular del IR Sant Pau y del INC-UAB, un equipo con amplia experiencia en los mecanismos moleculares del dolor crónico y los trastornos emocionales y cognitivos asociados, así como en el desarrollo de terapias farmacológicas innovadoras.

Ha precisado a este diario que el modelo de ratón que han usado es conocido en la comunidad científica y se le ha inducido la fibromialgia para que presente síntomas como una mayor sensibilidad al tacto, al calor y el frío, así como comportamientos asociados a un estado depresivo.

El objetivo del equipo, dedicado a la ciencia básica, fue estudiar el papel del estrés oxidativo y la inflamación en esta enfermedad (otro componente de la misma son los cambios en la plasticidad sináptica) y trató a los animales con los dos compuestos con capacidad para reforzar sistemas de defensa del organismo frente al estrés oxidativo, aunque actúan mediante mecanismos diferentes.

Carmen Fernández Barcelona. Diario Médico. Actualizado 22/09/2026

https://www.diariomedico.com/medicina/neurologia/atlas-13-millones-celulas-revela-periodos-criticos-cerebro-humano.html

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