sábado, 10 de enero de 2026

“Datos reales” alertan de los riesgos del uso prolongado de inhibidores de la bomba de protones

 Los inhibidores de la bomba de protones (IBP) -medicamentos de uso muy común para tratar la acidez, el reflujo gastroesofágico (ERGE) y las úlceras gástricas-, son eficaces y seguros a corto plazo. Sin embargo, su uso prolongado ha suscitado preocupación y debate en la comunidad médica por su posible relación con problemas renales y cardiovasculares.

Aclarar estos interrogantes ha sido la base de un nuevo estudio realizado por Carlos Fernández Llatas, investigador del grupo SABIEN del Instituto ITACA de la Universitat Politècnica de València (UPV), en colaboración con el Instituto Karolinska de Suecia, ha demostrado que el uso continuado de IBP se asocia con un mayor riesgo de enfermedad renal crónica (ERC) y un incremento de la mortalidad, aunque sin una relación directa significativa con los eventos cardiovasculares adversos. El trabajo, publicado en Scientific Reports (Nature Portfolio), ha sido posible gracias a un análisis con datos reales de casi 300.000 pacientes.

Para desarrollar el estudio, los investigadores analizaron los datos clínicos de 294.734 pacientes incluidos en el proyecto SCREAM (Stockholm Creatinine Measurements), con información de más de 1,6 millones de personas en la región de Estocolmo; uno de los mayores registros sanitarios de Europa. El equipo comparó la evolución clínica de los usuarios de IBP con la de pacientes tratados con antagonistas de los receptores H₂ (ARH₂), una alternativa terapéutica empleada para los mismos trastornos digestivos.

Gracias al uso de técnicas de minería de procesos -una metodología desarrollada por el grupo SABIEN de ITACA-UPV-, los investigadores reconstruyeron la evolución temporal de la salud de los pacientes y analizaron cómo se relacionaban entre sí distintos eventos médicos, como la enfermedad renal crónica, los problemas cardiovasculares y la mortalidad.

De cara a desentrañar estas conexiones, expone Fernández Llatas, el estudio utilizó una innovadora técnica de 'minería de procesos', que funciona como un GPS clínico capaz de reconstruir paso a paso la historia médica de cada paciente. "Esta tecnología no se limita a ver el resultado final, sino que dibuja un mapa dinámico de la evolución de la enfermedad durante 15 años, permitiendo visualizar el orden exacto de los eventos -qué ocurrió antes y qué después- para descubrir si el daño renal actúa como un puente invisible que conecta el uso del fármaco con los problemas cardíacos", comenta.

Los resultados mostraron que los pacientes que tomaron IBP durante largos periodos (más de 10 años), presentaron un mayor riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica y una mortalidad más elevada a lo largo del seguimiento, en comparación con los usuarios de ARH₂. Además, entre quienes ya padecían enfermedad renal, se apreció una mayor probabilidad de sufrir eventos cardiovasculares adversos.

El estudio reveló que los pacientes expuestos al fármaco sufrieron un riesgo de mortalidad un 50% superior en comparación con quienes no lo tomaron. Además, la probabilidad de desarrollar enfermedad renal crónica se disparó un 70%, convirtiéndose en el factor determinante: aquellos que sufrieron este daño renal previo vieron cómo su riesgo de padecer un evento cardiovascular grave se multiplicaba por dos, confirmando así el peligroso efecto dominó del tratamiento.

Para Fernández Llatas, los IBP "son fármacos muy útiles, pero su uso prolongado debe revisarse periódicamente", ya que los resultados refuerzan la necesidad de controlar la función renal de los pacientes bajo tratamientos largos y de personalizar las decisiones terapéuticas, además de "realizar revisiones periódicas para ajustar dosis o valorar alternativas".

Además, el estudio pone de manifiesto el potencial de las técnicas de minería de procesos aplicadas a datos clínicos reales, que permiten analizar la evolución de enfermedades complejas y descubrir patrones que suelen pasar desapercibidos en la práctica médica tradicional.

"Gracias a estas metodologías basadas en inteligencia artificial, podemos identificar relaciones temporales y efectos indirectos que antes resultaban invisibles. Este tipo de enfoque es esencial para avanzar hacia una medicina más preventiva, personalizada y segura", remarca Fernández Llatas. Esta nueva perspectiva abre posibilidades inéditas en múltiples campos, beneficiando especialmente a áreas como la gestión de enfermedades crónicas, la vigilancia de infecciosas y la oncología, donde entender la secuencia temporal de los eventos críticos.

Enrique Mezquita Valencia. Actualizado Dom, 04/01/2026 - 08:00

https://www.diariomedico.com/medicina/aparato-digestivo/modelo-ia-aplicado-ecg-duplica-diagnostico-precoz-enfermedad-hepatica.html

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